miércoles, 16 de noviembre de 2011

El principio del fin




Oscuridad. Oscuridad y frío. Eso es todo lo que siento ahora. No veo con los ojos abiertos y tengo la piel de gallina. Oscuridad, frío y humedad. Los dientes empiezan a castañetear, me abrazo las piernas y escondo la cara. Estoy aquí por su culpa, bueno de él y de los que nos dieron la espalda y nos abandonaron en las sombras. Pero para llegar al final antes hay que entender el principio, y para llegar al origen sólo hace falta hacer una pregunta; ¿por qué?

¿Por qué estoy aquí? Por su culpa ¿Por qué? Por señalarnos cuando las cosas salieron mal, despreciarnos como si nunca hubiésemos sido amigos o compañeros y humillarnos una vez en el suelo. ¿Por qué? Porque no supimos darnos cuenta de que las cosas se torcían, estábamos tan obcecados en la victoria que no nos dimos cuenta de que en este hermoso tapiz de terciopelo se empezaban a escapar hilos,¿Por qué? Porque nos parecía irreal, inverosímil y demasiado espantoso, por aquel entonces.¿Por que? Porque estábamos en la cima lo dominábamos todo y de golpe bajamos, nos quitaron el trono. ¿Por qué? Porque apareció alguien, estaba oculto entre nosotros y nos lo arrebató todo.¿Por qué?¿Por qué?...

Así podría llegar al génesis, pero no es tan anterior. Sólo hay que remontarse dieciséis años, quizás un poco menos.Antes de seguir rememorando creo oportuno aclarar un punto esencial en toda la trama. Yo no pertenezco al bando de los buenos, ni mucho menos, soy todo lo opuesto, soy de los malos. Quizás ahora mismo os parezca irónico que sea yo y no el héroe quien cuente esto, pero a lo mejor os reís cuando descubráis que hasta el héroe puede ser un completo inepto y tener únicamente un golpe de suerte. De todas maneras no me arrepiento de lo que he sido, soy y seré, que os quede claro, puede que lo repita más de una vez, pero es la verdad, la única que oiréis en toda la historia.
 


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