martes, 24 de enero de 2012
Entre estanterías
¿Cómo un ser tan diminuto podía llegar a ponerme tan de los nervios? Había llegado como si nada, detrás de Miles, con esa cara pequeña, aniñada y esos aire de grandeza, pese a ser de la Clase Media. Se había enfrentado a mí abiertamente, por si fuera poco, con una expresión "de no me importa un comino lo que pase a mi al rededor". Se notaba a la legua que estaba nerviosa, está coladita por Percy y pobre de ella porque él no le hará ni caso, jugará y se divertirá a costa del duendecillo y cuando se aburra la desechará, como ha hecho con todas, eso teniendo en cuenta que se atreva a ponerle un dedo encima, Percy tiene bastantes prejuicios, inculcados por sus padres, sobre las clases sociales.
Otra cosa que me ha afectado un poco es que mencionase mi caída, ya no me interesa y me resulta un hecho lejano y carente de importancia, pero me intriga cómo lo habrá averiguado. Si está tan pillada por Percy, como nos ha dado a entender con sus tartamudeos, quizás lo haya seguido y me hubiese visto caer. Pero no tengo forma de averiguar nada, ni pretendo hacerlo, cuanto antes se libre Percy de ella mejor para todos.
Debería añadir que Gwen ha reunido el suficiente autocontrol para no lanzarse al cuello de Miles y rompérselo con la misma facilidad que se lo hace a los pájaros, cuando caza. Conclusión, Miles estará fuera de juego hasta que Gwen esté más "relajada", que calculo que será después del baile.
Giré en un pasillo que contenía autores de la H a la I y me puse a buscar una novela que me gustaba, Orgullo y Prejuicio, pese a ser un drama, su trama me recordaba a la sociedad en la que vivía, aunque menos estricta. Percy estaba detrás mía, me extrañaba que no hubiese dicho nada hasta el momento y si me ha seguido es por algo, no creo que quiera leer Sentido y Sensibilidad de Jane Austen. Cogí un tomo grueso y pasé el dedo por el lomo, su textura rugosa y el olor a antiguo que desprendía el pasillo me hipnotizó. No sé cuanto tiempo pasó hasta que ha Percy le dió por hablar.
-¿No te importa que no vaya al baile contigo?- preguntó sin rodeos, me resultó graciosa dado que después de lo de esta mañana en el comedor, quedó bien claro con quién no asistiría al baile.
-Si me importase no te lo diría, ¿lo sabes no?
-Lo decía por comenzar un tema de conversación,- dijo molesto, ¿se podía saber qué le pasaba? yo estaba de mejor humor y no me portaba tan borde como en el desayuno.
-Estamos en una biblioteca y creo que una de las normas generales es: "No hablar".
-¿Siempre tienes que acabar discutiendo conmigo?- dijo comenzando a cabrearse. Yo por el contrario estaba un tanto divertida ante el comportamiento tan pueril que estaba teniendo. La bibliotecaria nos chistó para que guardásemos silencio.
Cómo no me apetecía zanjar la conversación así, porque me encanta tener la última palabra cuando discuto, lo cogí de la mano y subimos al segundo piso, mi favorito. Allí no molestaríamos a nadie, porque nunca subía gente, era como un almacén aunque estaba abierto a todos los alumnos y profesores.
-Aquí si podemos hablar, aunque sigamos en la biblioteca, nadie sube nunca y no molestaremos. ¿Que decías?
-No hace falta que te lo repita, lo sabes perfectamente.- dijo secamente, su brusquedad me alarmó un poco.
-El que empieza la discusión eres tú, si dijeses las cosas correctamente y no fueses un cerdo no nos pelaríamos.
-¿Qué soy un qué?- dijo alzando la voz e imponiéndome su metro setenta y cinco de estatura.
-¿Te has quedado sordo o qué?- dije irguiéndome completamente.
-¿Te das cuenta de que la que empieza las peleas eres tú?
-Perdona mi sinceridad.- me estaba empezando a aburrir un poco, aunque nunca se sabe cuando se trata de Percy.- ¿Por cierto cuándo le propusiste a Gwen lo del baile? Me extraña que no me lo contase.
-¿Celosa Glimmer?- preguntó alzando las cejas.
-Puede que sí, puede que no. Pero no vale contestar preguntas con preguntas.
-¿Y eso quien lo dice?.- mi aburrimiento pasó a un estado difícil de definir. Lo que sí sabía seguro era que me debatía entre callarlo de dos formas: primera opción, con una bofetada, por sacarme de mis casillas con preguntas tontas, segunda opción, con un beso que aunque suene a tópico lo enfadaría bastante.
-Lo digo yo y te juro que como preguntes: "¿Y quién es yo?" no respondo de mis actos.
-Lo de ir al baile con Gwen a salido sobre la marcha.
-¿Te habrás dado cuenta de que Alissa está colada de ti hasta la médula?- le pregunté entre coqueta y distraída, por la ventana del segundo piso vi a Klaus aún tumbado en el claro, tenía los ojos cerrados y parecía dormir.
-Es de Clase Media.- dijo con asco, aunque había sido él mismo quien me había dicho un vez "que cuando la necesidad apremia lo último que importa es la Clase". Bastante irónico.-Aunque no está nada mal, si no fuese tan bajita.- si ese comentario pretendía picarme surtió el efecto contrario.
-Entonces debería ser un alivio para mí que te gusten bajitas ¿no?.
-Si quieres pensar eso adelante, haz lo te plazca.- dijo con sencillez.- ¿Con quién irás tú al baile? ¿Con Dirgen o con Monstrell?
-¿Qué te hace pensar que no puedo ir con alguien más "interesante"?- pregunté indignada ante la sola mención de esos dos troglodítas.
-No eres muy social que digamos.
-Lo social que sea o deje de ser no es asunto tuyo, Percy. Por si no lo sabías soy bastante persuasiva y siempre consigo lo que quiero.- le dije encarándome mientras lo empujaba contra una zona en penumbra.- Eso lo sabes de primera mano.
-Cierto, pero no me has dicho con quién iras.- dijo con una sonrisa pícara.- Además dudo mucho que sea más interesante que yo- dijo poniendo una mano en la parte baja de mi espalda, un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.
-Eres muy presuntuoso, Percy.-le respondí picada.
-Y eso a ti te gusta.- me susurró en el cuello, se me erizó el pelo y entreabrí los labios sin querer. Tenía que reaccionar, no lo podía echar todo por la borda por un estúpido juego, que se estaba poniendo muy interesante, pero aún así había que poner pies en polvorosa.
-¿Qué sabrás tú lo que me gusta?.- dije tensándome e intentando echarme hacia atrás, pero su mano no me dejaba, hacía presión contra mi espalda y me pegaba más a él. Subí las manos con intención de separarme, pero se perdieron por el camino, recorriendo su pecho y enredándose en su pelo. Sin duda me había dado algo porque no podía estar siendo tan estúpida, pero no quería parar y eso me enfadaba bastante, me enfurecía.
-Sé muchas cosa,- me mordió el lóbulo de la oreja, un cosquilleo eléctrico provocó que me mordiese el labio con fuerza- sé que te gusta controlar la situación y que por eso ahora estás que trinas,- me mordisqueó el cuello y creo que fue en ese momento cuando perdí la poca e inútil conciencia que tenía,- sé también que te gusta esto y que no quieres que pare, yo tampoco la verdad. Y sé que mañana quizás estés bastante enfadada conmigo,- depositó un beso en mi cuello y me derretí en sus brazos, yo la reina del hielo convertida en un charco de agua por culpa de las hormonas y las reacciones química que me producía Percy, noté una leve succión a la que no le di importancia, la sensación era tan... tan... sopló en mi cuello y se apartó un poco.- ¿Me odiarás? Quién sabe.
-Te odiaré a ti, no lo dudes, pero también me odiaré yo por dejar que esto pase.- reuní un valor del que me creía carente y me fui apresuradamente a la mesa con Gwen. Ella seguía estudiando y eso que no habían empezado las clases, yo poco a poco me iba tranquilizando y mi pulso que antes estaba disparado se normalizó, ¿se puede saber qué demonios pretendía perdiendo la cabeza de ese modo?
Fui a echar mano del libro que había cogido antes; Orgullo y Prejucio de Jane Austen, pero no lo tenía, se me debía haber caído en el segundo piso cuando perdí la cabeza como la adolescente que era. ¿Mi autocontrol dónde estaba? De vacaciones seguro.
-¿Quieres dejar de reprenderte mentalmente? Ya hemos hablado de esto otras veces y es normal, además de divertido según me has contado tú un par de veces.- dijo Gwen sin levantar cabeza del libro de Química.
-Pero no debería haber pasado, no es correcto.
-¿Desde cuándo te preocupan a ti ese tipo de cosas?- era una pregunta retórica y la verdad es que Gwen tenia razón, en todos esos años nunca me importó lo más mínimo lo correcto de lo incorrecto, puede que estuviese madurando o que me diese una crisis de adolescencia, pero el caso es que mi encontronazo con Percy le sentó bastante mal a mi conciencia que parecía ir adquiriendo fuerza.
-Puede que tengas razón.- Gwen alzó la cabeza bruscamente, tampoco es que le dijera eso a mucha gente y a lo mejor le impactó que se lo dijese o quizás sentía verdadera curiosidad por saber qué había hecho que me llevaba al extremo de darle la razón. El caso es que se puso roja al verme y se le veía claramente que estaba conteniendo una carcajada.
-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así? ¡Gwendolyn!- al oír su nombre completo fijó la mirada en mí y me puso cara de pocos amigos.
-¡No me llames así, sabes que no me gusta!- al ver mi sonrisa de suficiencia comprendió que lo había hecho a propósito para llamar su atención.- Esta vez Percy se ha pasado, a lo mejor lo matas. Es lo que haría yo.
-Claro que lo harías tú, te encanta la violencia sobre todo si hay que pegar a Percy o a Miles.- me empezaba a preocupar, qué es lo que había hecho Percy para que lo matase, tenía la mente enagenada y normalmente no me habría llevado más de unos minutos dar con la respuesta.
-Mejor que lo veas con tus propios ojos.- me señaló el baño de la biblioteca.
Me levanté y de camino a los servicios me crucé con Percy que volvía fresco como una rosa, como si nada hubiese pasado hacía escasos minutos. Intenté mostrar una indiferencia que no sentía y seguí mi camino, pero al pasar al lado suyo me había dado cuenta de que asentía en silencio. Aceleré el paso y entré en el aseo, estaba vacío. Me puse en frente del espejo y me miré.
Al principio no vi nada fuera de lo normal. El pelo largo, castaño caía ondulado sobre mis hombros, mis ojos dorados me devolvía una mirada fría y calculadora, examinando cada pequeño detalle, pómulos poco marcados con una nariz un pequeña y respingona en medio con unas pecas que no desaparecían a pesar de la edad. Tenía la piel clara, aunque no llegaba a la extrema palidez de Klaus. Me paré en seco cuando llegué a la zona del cuello, ahí la piel no era clara, estaba de un rojo que empezaba a oscurecerse, cómo no me había dado cuenta antes si era bien visible, mi labios rosados y grandes forzaron una mueca de odio y mis ojos relampaguearon furiosos. Lo había hecho a posta, sabía que eso tardaría en irse por lo menos una semana larga, debido a su tamaño, sabía que iba con alguien importante y me había marcado como suya
Así que he aquí mi dilema. Tenía un chupetón que podía dirigir el tráfico casi mejor que un semáforo, carecía de maquillaje para taparlo y me era imposible ocultarlo con prendas de ropa durante las seis horas diarias de clase. Prguntarle a Gwen si había echado ella cosméticos era una tontería porque lo odiaba, lo único que se pondría para el baile era delineador negro y yo no quería marcar los bordes de esa "obra de arte", hasta cuando me enfadaba era sarcástica, eso era el colmo. Pero debía relajarme, lo último que quería era darle a Percy muestras de enfado para que se regocijara y la sonrisa esa que me mostró en el pasillo al cruzarnos se la borraría en el baile.
Me senté en la mesa al lado de Percy para demostrarle que estaba perfectamente a pesar de todo. Puede que fuese una mala decisión según muchos, como por ejemplo Gwen que me miró y negó como si no tuviese solución el problema que era mi cabeza. En cambio Percy me miraba divertido, sabía que yo sabía lo del chupetón, aunque no me lo había tapado. ¿Para qué? ¿Acaso ocultarlo iba a hacer que desapareciese? No. ¿Impediría que la gente lo supiese? Claro que no, los cotilleos vuelan a una velocidad pasmosa y se sabría lo del farolillo de mi cuello antes de la última clase de mañana. ¿Para que no se enterasen los profesores? Pensad con cabeza por favor, a los maestros les daba exactamente igual lo que nos pasase y lo que hiciésemos siempre y cuando ellos no estuviesen involucrados directa o indirectamente. ¿Nuestros padres? Lo único que les podía perjudicar es que nos juntásemos con la gente equivocada o que nos pasásemos de la raya y aún había distancia hasta llegar al límite de lo prohibido.
¿Entonces por qué no dejarlo al aire? Porque me había marcado, me había señalado como suya y eso no se hace a menos que: a) sea cierto y sea suya, que obviamente no es el caso, puede que me sintiese atraída por el estúpido ese, pero de ahí a que saliésemos juntos había un laaargo pasillo y un graaaan tramo de escaleras antes de pasar por su enoooorme orgullo, claro. b) para molestar, que era el caso, o eso creía yo. c) porque él creyese que siente algo por mí y sea ese "algo" lo que lo impulsa a cometer el acto en cuestión. De todas estas opciones la más coherente me parecía era la b, porque la a estaba descartada de antemano y la c era algo que desconocía completamente, puede que en un pasado pudiese haber sentido ese "algo" pero en ese momento no pondría la mano en el fuego por ello.
-Glimmer, ¿se te cayó esto por un casual mientras estábamos hablando?- preguntó Percy inocentemente, aunque de inocente tenía poco, Gwen lo acuchillaba con la miraba y yo ardía por dentro, pero con mi mejor expresión lo miré y muy digna le quité el libro de las manos y me puse a leerlo.
-¿Sabéis de dónde ha sacado Miles ese duende en miniatura con el que se ha ido?- preguntó un tanto, o demasiado, celosa Gwen, la verdad es que yo la relación de estos dos no la entendía. A veces se peleaban, a veces simplemente se ignoraban, otras en cambio hablaban, reían y lloraban juntos. ¿Qué eran hermanos, pareja o amigos?
-Ni lo sé, ni me importa. Es más no entiendo como deja que los vean juntos.- dijo Percy expulsando asco con cada palabra.
-¿Hay algo que entiendas?- le pregunté con un tono de voz tan frío que Gwen frunció el entrecejo. La vi garabatear algo en un pedazo de papel y pasármelo junto a una libreta de historia.
-¿Puedes comprobar el análisis? No estoy segura de tenerlo bien.- hablar por notas era algo patético pero un medio de comunicación viable siempre y cuando no hubiese profesores a visor.
Abrí la nota y vi la letra redonda e infantil de Gwen. Decía; "¿se puede saber qué narices te ocurre? no te he visto tan enfadada....¿nunca?" ¿Y ahora qué le decía? ¿Que no estaba enfadada? Mentirle así era inútil porque entre nosotras nos conocíamos bastante bien, pese a tener nuestros roces nos respetábamos y sentíamos un apego mutuo. Mi respuesta fui simple y concisa; " después hablamos". Le eché un vistazo al análisis, el cual tenía hecho un caos.
-Deberías añadir que el idealismo se fue cerrando y los progresos que se hicieron anteriormente quedaron abolidos y tachados de inmorales, todos los seguidores de dicha ideología fueron perseguidos y matados, hasta hoy día. Sólo los que supieron escoger bando consiguieron algo medianamente decente, de ahí que se estableciesen Clases Sociales. Si quieres puedes hacer un breve resumen y una descripción del por qué de su situación, aunque quizás eso vaya contra alguna nueva norma.- dije perdiendo la compostura y hablando más de la cuenta, al mirar a mi al rededor vi a Gwen con la boca tapada y los ojos desencajados, Percy era harina de otro costal, se había puesto pálido y tenía la boca parcialmente abierta. Decidí no cerrar el pico y continuar, debería haberme callado.- Ya que estamos hablando de ideologías puedes decir que la única que sobrevivió a la purga fue la Iglesia de Sol, o cómo se llame, venndió sus principios y a sus creyentes. ¿Para qué? pues para que un puñado de bendecidores no muriesen, hombres tan viejos que no aguantarían ni un año en un suburvio, aunque ninguno de nosotros viviría en un sitio así más de doce horas.- finalicé con una mueca.
-Glim, lo que acabas de decir es impropio viniendo de ti, ¿sabes lo que habría pasado si alguien te llega a escuchar?- me dijo Percy muy serio, tenía todo el derecho a estarlo , me había pasado de la raya, hablar de esto en un sitio público era tabú. Sólo los de Clase Alta y algunos de Clase Media, que se lo pudiesen pagar, tenían acceso a Historia Universal. El objetivo; la incultura y el retraso de la población, porque ¿qué era más fácil de controlar un grupo de personas que desconocen los derechos, las formas de gobierno y los adelantos del pasado? o ¿ un grupo de personas cultas con un mínimo de conciencia global? La respuesta resulta tan obvia que me abstengo de responderosla.
-Sí, no hace falta que me lo recuerdes, mi padre es, al fin y al cabo, el que se encarga de los juicios.- me levanté y salí de la biblioteca con los nervios a flor de piel. No entendía que me pasaba, desde que llegué al internado no había hecho más que complicar las cosas una y otra vez, y eso era lo último que pretendía, prefería vivir sin meterme un temas peliagudos y de gran importancia. Quería disfrutar de todo tipo de experiencias sin que se me juzgase por ello, pero esto no justificaba que me fuese de la lengua tan a la ligera.
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