Las
última semana antes del baile fue un completo desastre. Empezando
por el mosqueo que tenía Glimmer conmigo, por el chupetón que le
hice. Me habría gustado verle la cara a su pareja para el baile,
seguro que no le hizo gracia, ¿a lo mejor él la ha dejado por eso?,
pero sé que eso no ha pasado, ni siquiera es probable que llegue a
pasar.
Gwen
se niega a soltar prenda sobre nada con respecto a Glimmer, no deja
de insistir en que debería hablar con ella, pero no lo pienso hacer.
Fue ella la que se enfadó por una tontería conmigo, es ella la que
tiene la culpa de lo que pasó en el segundo piso de la biblioteca,
ella y su camisa más ceñida de lo normal con su falda más corta de
lo decente, fue ella la que dio el golpe de gracia provocándome,
incitándome y prohibiéndome lo que ambos sabemos que me pertenece,
desde siempre. ¿Por qué tiene que ser tan jodidamente cabezona?
Ojalá
se lleve esta noche un chasco, porque sé que es lo que pretende, lo
sé desde que yo se lo hice tantos años atrás durante una navidad.
Puede que los golpes de Gwen duelan, pero es algo pasajero, se va y
lo único que queda es una herida que con el tiempo también se va,
Miles me provoca con sus palabras, pero Glimmer cuando clama venganza
es peligrosa, porque sus ataques duelen, y es un dolor que perdura,
que no desaparece con el tiempo, en el que la herida puede curar y
abrirse con la misma facilidad que se rompe un baso de cristal.
He
quedado con Gwen en su dormitorio dentro de diez minutos, aunque la
idea de no ir al estúpido baile es tentadora decido vestirme, no
pienso perder mi orgullo por culpa de nadie. Voy a restregarle a
Glimmer lo que se pierde por ir con el imbécil que se lo propuso, le
demostraré lo que es un hombre y ella no podrá hacer nada, se
quedará quieta mirándome dolida. Un momento, ella nunca se duele en
público, no le gusta que la vean débil, me conformo con borrarle la
sonrisa de suficiencia que le vi ayer mientras hablaba con Gwen sobre
el vestido que le había enviado el padre de su acompañante.
Llamo
a la puerta y un grito del interior me insta a entrar. Lo primero que
veo es una espalda blanca y tersa como la nieve, supuse que sería
Gwen,que sorpresa la mía cuando veo que se trata de Glimmer, tiene
el pelo recogido en un moño flojo bastante elaborado, el vestido se
le ciñe al cuerpo de una manera apetitosa, es verde esmeralda y
resalta el tono de sus ojos, ¿qué hago pensando en ésto?. Me
enfado ante la idea de que se esté preparando para otro hombre que
no sea yo.
-¿Percy?
¡Percy! ¿Quieres hacer el favor de abrocharme la cremallera? Se lo
he dicho a Gwen pero no puede y me a advertido que como se te ocurra
romper mi vestido te mata, literalmente.- me dice Glimmer mientras me
mira por encima del hombre, adiós a mi idea de arruinarle el
vestido.
-¿Cuánto
te queda Gwen? Que es para hoy.- digo irritado, tengo que calmarme,
aunque la perspectiva de Glimmer delante mía sonriendo complaciente
hace que me resulte difícil. No es que tenga mucha paciencia.
-Eso
mismo digo yo, Percy.- dijo impacientándose- ¿la abrochas ya?- me
acerco a regañadientes y empiezo a subir la cremallera, ¿tenía que
haberme pedido que se la bajara, joder?. Respiro un par de veces y
consigo relajarme un poco. La peor parte está por llegar, la
cremallera, que no es muy grande y que se me hace eterna, termina en
la parte baja de su espalda, el hueco en el que he apoyado tantas
veces la palma de mis manos.- Percy,¿estas hiperventilando o qué?
Date prisa.- me hizo un mohín con los labios, de impaciencia, hasta
que no le veo la sonrisa de gato reflejada en el espejo no caigo en
que la poca dignidad que me quedaba se ha esfumado con esa última
pregunta. Juega conmigo y yo con ella, siempre es así, el problema
llega cuando no hay diferencia entre lo que es un juego y lo que es
la realidad.
-Cabeza
carbón- el apelativo que le a dado a Gwen por utilizar hace que eche
chispas.- ¿no le habrás hecho nada al vestido?- me dice enseñándome
un puño. Su vestido es simple, largo, acabado en cascada y naranja,
un color que resalta las pecas que siempre ha tenido.
-¿Has
terminado? No me gustaría estar en una mesa que tenga cerca gente de
la Clase Pobre.- digo con falsa indiferencia y con auténtico
desprecio.
-Ya
voy, ¿Glim, a ti te recoge u os encontráis abajo?- le pregunta a su
amiga, ¿es que no se da cuenta de las ganas que tengo de largarme de
allí?
-Bajo
con vosotros, me espera en la escalera.
Decir
que el camino hacia la escalera es largo es como decir que la vanidad
de Miles es pequeña. Busco con la mirada al supuesto acompañante de
Glimmer, ¿quien narices será? ¿Y por qué me molesta a mi tanto?
Esa chica, tan fría no me gusta, prefiero a Claire, ¿quien no
preferiría a esa tía buena?. Giro la cabeza lo justo para ver cómo
Glimmer se despide con la mano y baja las escaleras para reunirse con
Klaus, ¿Klaus? ¡¿Klaus?! Seré imbécil, pues claro, sabe cuanto
desprecio al tipo ése aunque no lo conozca, y contradiciendo a Miles
debo decir que no es porque me robe protagonismo, es porque está
alejando a la niña que conocí en el jardín de mi casa, se lleva
una parte de mi infancia. Gwen tironea de mí para bajar las
escaleras pero me quedo calvado en el piedra del suelo, fulminando a
Klaus con la mirada, pero la única que me mira es Glimmer, lo hace
con indolencia, con premeditada indiferencia y con una sonrisa
de "así aprenderás, te lo mereces y ahora
verás..." que me sienta como si arreasen una patada en
la boca del estómago.
-¿Duele
verdad?- me dice Gwen indiferente. ¿Qué sabrá ella? Estaba
acostumbrada a los palos psicológico que le daba Miles, pero yo no.
¿Nunca antes me habían despreciado de esta manera? y siento celos,
puede que esté acostumbrado a ignorarlos, pero no con estos, estos
duelen y entonces lo comprendo. Todo esto que hace, todo el tiempo
que ha esperado, sólo estaba preparándome, lo de la biblioteca,
puede que se enfadase pero hizo que me confiase para después tirarme
al suelo y pisotear mi orgullo.
-¿Qué
sabrás tú? Vamos o nos quedaremos sin mesa.- le respondo.
La
cena se desarrolla en un ambiente tenso. Gwen está acuchillando el
pudin porque Miles a asistido al baile con Marietta, en cuanto a mí,
intento por todos los medios no mirar a Klaus y a Glimmer, no han
hablado en toda la velada y están tensos. Miles no deja de hacer
comentarios "graciosos" para rebajar dicha tensión pero lo
que hace es acrecentarla porque la que le ríe la gracia es Marietta.
Por
fin deciden quitar las mesas y dejar la pista de baile libre, ¿por
fin? lo último que quiero es bailar con Gwen, o con cualquier otra.
Miles coge a Marietta, una chica alta y rubia que no esta nada mal,
excepto porque cada vez que are la boca suelta alguna estupidez
debería ser muda, se precipitan al centro del salón, donde se han
reunido, Glimmer y Klaus, éste la coge por la cintura y empiezan a
moverse acompasadamente. La sangre me hierve por dentro y creo que a
Gwen le pasa exactamente lo mismo.
-¿Cómo
vives con esto?.- e pregunto frustrado por no poder parar este
sentimiento que me oprime la caja torácica.
-Me
limito a sobrevivir.- dice neutra, no le brillan los ojos, tiene la
mirada perdida en algún punto del salón. Empiezo a entenderla y no
es agradable, cuando no está con Miles o Glimmer su carácter
desaparece y se sume en un silencio de meditación.
Ando
hacia la puerta de salida y cuando me doy cuenta de lo cobarde que es
mi comportamiento me doy la vuelta y entro en los baños. Una mirada
furibunda y colérica me devuelve mi reflejo. En eso me he
convertido, ¿dónde ha ido a parar mi personalidad? ¿la facilidad
que tenía para ignorar todo lo que me echaban encima? Perdidas. Todo
por su culpa, por culpa de una chica fría y retorcida, pero todos
somos así, ¿acaso no lo fui yo al reírme cuando se cayó?o ¿
cuando la marqué como cuando exclusivamente mía? el problema es que
ella me las a devuelto todas juntas y no pienso dejar esto así. No
señor, se va a enterar de quien es Percy Van Clay.

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