miércoles, 25 de enero de 2012

Orgullo (Percy)



Las última semana antes del baile fue un completo desastre. Empezando por el mosqueo que tenía Glimmer conmigo, por el chupetón que le hice. Me habría gustado verle la cara a su pareja para el baile, seguro que no le hizo gracia, ¿a lo mejor él la ha dejado por eso?, pero sé que eso no ha pasado, ni siquiera es probable que llegue a pasar.

Gwen se niega a soltar prenda sobre nada con respecto a Glimmer, no deja de insistir en que debería hablar con ella, pero no lo pienso hacer. Fue ella la que se enfadó por una tontería conmigo, es ella la que tiene la culpa de lo que pasó en el segundo piso de la biblioteca, ella y su camisa más ceñida de lo normal con su falda más corta de lo decente, fue ella la que dio el golpe de gracia provocándome, incitándome y prohibiéndome lo que ambos sabemos que me pertenece, desde siempre. ¿Por qué tiene que ser tan jodidamente cabezona? 

Ojalá se lleve esta noche un chasco, porque sé que es lo que pretende, lo sé desde que yo se lo hice tantos años atrás durante una navidad. Puede que los golpes de Gwen duelan, pero es algo pasajero, se va y lo único que queda es una herida que con el tiempo también se va, Miles me provoca con sus palabras, pero Glimmer cuando clama venganza es peligrosa, porque sus ataques duelen, y es un dolor que perdura, que no desaparece con el tiempo, en el que la herida puede curar y abrirse con la misma facilidad que se rompe un baso de cristal.

He quedado con Gwen en su dormitorio dentro de diez minutos, aunque la idea de no ir al estúpido baile es tentadora decido vestirme, no pienso perder mi orgullo por culpa de nadie. Voy a restregarle a Glimmer lo que se pierde por ir con el imbécil que se lo propuso, le demostraré lo que es un hombre y ella no podrá hacer nada, se quedará quieta mirándome dolida. Un momento, ella nunca se duele en público, no le gusta que la vean débil, me conformo con borrarle la sonrisa de suficiencia que le vi ayer mientras hablaba con Gwen sobre el vestido que le había enviado el padre de su acompañante.

Llamo a la puerta y un grito del interior me insta a entrar. Lo primero que veo es una espalda blanca y tersa como la nieve, supuse que sería Gwen,que sorpresa la mía cuando veo que se trata de Glimmer, tiene el pelo recogido en un moño flojo bastante elaborado, el vestido se le ciñe al cuerpo de una manera apetitosa, es verde esmeralda y resalta el tono de sus ojos, ¿qué hago pensando en ésto?. Me enfado ante la idea de que se esté preparando para otro hombre que no sea yo.

-¿Percy? ¡Percy! ¿Quieres hacer el favor de abrocharme la cremallera? Se lo he dicho a Gwen pero no puede y me a advertido que como se te ocurra romper mi vestido te mata, literalmente.- me dice Glimmer mientras me mira por encima del hombre, adiós a mi idea de arruinarle el vestido.

-¿Cuánto te queda Gwen? Que es para hoy.- digo irritado, tengo que calmarme, aunque la perspectiva de Glimmer delante mía sonriendo complaciente hace que me resulte difícil. No es que tenga mucha paciencia.

-Eso mismo digo yo, Percy.- dijo impacientándose- ¿la abrochas ya?- me acerco a regañadientes y empiezo a subir la cremallera, ¿tenía que haberme pedido que se la bajara, joder?. Respiro un par de veces y consigo relajarme un poco. La peor parte está por llegar, la cremallera, que no es muy grande y que se me hace eterna, termina en la parte baja de su espalda, el hueco en el que he apoyado tantas veces la palma de mis manos.- Percy,¿estas hiperventilando o qué? Date prisa.- me hizo un mohín con los labios, de impaciencia, hasta que no le veo la sonrisa de gato reflejada en el espejo no caigo en que la poca dignidad que me quedaba se ha esfumado con esa última pregunta. Juega conmigo y yo con ella, siempre es así, el problema llega cuando no hay diferencia entre lo que es un juego y lo que es la realidad.

-Cabeza carbón- el apelativo que le a dado a Gwen por utilizar hace que eche chispas.- ¿no le habrás hecho nada al vestido?- me dice enseñándome un puño. Su vestido es simple, largo, acabado en cascada y naranja, un color que resalta las pecas que siempre ha tenido. 

-¿Has terminado? No me gustaría estar en una mesa que tenga cerca gente de la Clase Pobre.- digo con falsa indiferencia y con auténtico desprecio.

-Ya voy, ¿Glim, a ti te recoge u os encontráis abajo?- le pregunta a su amiga, ¿es que no se da cuenta de las ganas que tengo de largarme de allí?

-Bajo con vosotros, me espera en la escalera.

Decir que el camino hacia la escalera es largo es como decir que la vanidad de Miles es pequeña. Busco con la mirada al supuesto acompañante de Glimmer, ¿quien narices será? ¿Y por qué me molesta a mi tanto? Esa chica, tan fría no me gusta, prefiero a Claire, ¿quien no preferiría a esa tía buena?. Giro la cabeza lo justo para ver cómo Glimmer se despide con la mano y baja las escaleras para reunirse con Klaus, ¿Klaus? ¡¿Klaus?! Seré imbécil, pues claro, sabe cuanto desprecio al tipo ése aunque no lo conozca, y contradiciendo a Miles debo decir que no es porque me robe protagonismo, es porque está alejando a la niña que conocí en el jardín de mi casa, se lleva una parte de mi infancia. Gwen tironea de mí para bajar las escaleras pero me quedo calvado en el piedra del suelo, fulminando a Klaus con la mirada, pero la única que me mira es Glimmer, lo hace con indolencia, con premeditada indiferencia y con una sonrisa de "así aprenderás, te lo mereces y ahora verás..." que me sienta como si arreasen una patada en la boca del estómago.

-¿Duele verdad?- me dice Gwen indiferente. ¿Qué sabrá ella? Estaba acostumbrada a los palos psicológico que le daba Miles, pero yo no. ¿Nunca antes me habían despreciado de esta manera? y siento celos, puede que esté acostumbrado a ignorarlos, pero no con estos, estos duelen y entonces lo comprendo. Todo esto que hace, todo el tiempo que ha esperado, sólo estaba preparándome, lo de la biblioteca, puede que se enfadase pero hizo que me confiase para después tirarme al suelo y pisotear mi orgullo.

-¿Qué sabrás tú? Vamos o nos quedaremos sin mesa.- le respondo.

La cena se desarrolla en un ambiente tenso. Gwen está acuchillando el pudin porque Miles a asistido al baile con Marietta, en cuanto a mí, intento por todos los medios no mirar a Klaus y a Glimmer, no han hablado en toda la velada y están tensos. Miles no deja de hacer comentarios "graciosos" para rebajar dicha tensión pero lo que hace es acrecentarla porque la que le ríe la gracia es Marietta.

Por fin deciden quitar las mesas y dejar la pista de baile libre, ¿por fin? lo último que quiero es bailar con Gwen, o con cualquier otra. Miles coge a Marietta, una chica alta y rubia que no esta nada mal, excepto porque cada vez que are la boca suelta alguna estupidez debería ser muda, se precipitan al centro del salón, donde se han reunido, Glimmer y Klaus, éste la coge por la cintura y empiezan a moverse acompasadamente. La sangre me hierve por dentro y creo que a Gwen le pasa exactamente lo mismo.

-¿Cómo vives con esto?.- e pregunto frustrado por no poder parar este sentimiento que me oprime la caja torácica.

-Me limito a sobrevivir.- dice neutra, no le brillan los ojos, tiene la mirada perdida en algún punto del salón. Empiezo a entenderla y no es agradable, cuando no está con Miles o Glimmer su carácter desaparece y se sume en un silencio de meditación.

Ando hacia la puerta de salida y cuando me doy cuenta de lo cobarde que es mi comportamiento me doy la vuelta y entro en los baños. Una mirada furibunda y colérica me devuelve mi reflejo. En eso me he convertido, ¿dónde ha ido a parar mi personalidad? ¿la facilidad que tenía para ignorar todo lo que me echaban encima? Perdidas. Todo por su culpa, por culpa de una chica fría y retorcida, pero todos somos así, ¿acaso no lo fui yo al reírme cuando se cayó?o ¿ cuando la marqué como cuando exclusivamente mía? el problema es que ella me las a devuelto todas juntas y no pienso dejar esto así. No señor, se va a enterar de quien es Percy Van Clay.

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